

Hace un un tiempo idicamos que no nos cansaríamos en nuestro próposito de defender nuestro patrimonio cultural material e inmaterial. No quisiéramos hacerlo, nos agradaría no referirnos al tema, pero lamentablemente tenemos que ser reiterativos por que el daño que se sigue haciendo es digno de un pueblo bárbaro que no conoce su pasado y por supuesto no se proyecta al futuro.
Nos llenamos la boca diciendo que Ollantaytambno es “la ciudad inca viviente”, participamos en concursos queriendo nombrarla como una maravilla, pero no hacemos nada por conservarla, mas bien hacemos todo lo necesario para destruirla. Cada año deterioramos la traza inca del pueblo, los muros incas son revestidos con cemento, mientras que otros son derribados aprovechando la noche y culpando a las lluvias, mientras las autoridades encargadas de proteger se hacen de la vista gorda y no quieren ganarse antipatías. De que vale una denuncia policial o judicial que no prospera, que se queda en los anaqueles de algún burócrata?
En Ccoscco Ayllu, vemos a diario como se construyen dinteles de concreto sobre las portadas incas, como se edifican hoteles arrasando hermosos muros, mientras que en Araccama, los muros de adobe son destruidos o cubiertos por bloquetas de cemento.
Ya es tiempo de terminar con la incuria de nuestras autoridades y que no se siga destruyendo Ollantaytambo, el Cusco y tantos otros monumentos como el Molino de Acomayo, donde las pinturas de Tadeo Escalante estan en camino a desaparecer.
Nunca será suficiente la inversión que se realice en proteger el patrimonio cultural y si hay que poner guardianes las 24 horas del día, debemos hacerlo. No será gasto, será inversión que nuestros descendientes lo agradezcan.






