martes 10 de noviembre de 2009

COMO NO RECORDAR A OLLANTA

Herbert Del Alamo Gibaja (*)

Hoy quiero trasladarme imaginariamente al legendario Ollanta, para rememorar sus bellos paisajes y su maravillosa gente: Altun tuytuck phuyuhuanhina orqon qasanta phawaspa waqaq sonqoywan yuyaynintin maskamuyki sumaq llaqta

Como no recordar Ollanta, pequeño pueblo andino, con su placita caracterizada por el olivo centenario, cuadrilátero con frondoso pisonaes. Ese Ollanta de callecitas estrechas, tan estrechas que cuando uno las transita, se tiene la sensación de estar recibiendo el calor fraterno del abrazo de su generosa población. Ese Ollanta que con el Pincuylluna, que constituye su celoso guardián, teniendo en el lado opuesto, cual faro norte, el reflejo de las nieves perpetuas de la Verónica, cuando los rayos del sol iluminan su cima.

Como olvidar Ollanta, por cuyo extremo suroeste serpentea el Wilcamayo con aguas apacibles hasta llegar a la altura de la “Estación”, donde súbitamente se vuelve tormentoso e irascible. Por otro lado, dividiendo a la ciudad en dos partes: Jatunllacta y Araccama, aparece en forma perpendicular al Vilcanota, el Calicanto, de gélidas aguas nacidas en las alturas de Patacancha.

Ollanta, aunque territorialmente pequeño,es un nido de encantos, de leyendas, lleno de historia y testimonios como su conocida “Fortaleza inca”, sus admirables baños de Manyaraqui, las canteras y andenerías de Simapucyu y Cachiccata. Todos ellos constituyen las muestras incomparables de su grandiosidad, de sus valiosos antepasados y que forman el fundamento de nuestro orgullo.

Como olvidar a mi Ollanta querido, sus lugares placenteros como Mascabamba, Compone, Pillcuhuasi, Phacchayoc, Rumira, Tarabamba, Huayrajpunku, etc, enlazados por caminitos pedregosos, con el aroma de la flor de retama y eucaliptos, con el soñador cantar de alondras, jilgueros, ch’ititis y tantas aves más…

Como no recordar siempre la vieja escuelita de Patacalle, con su director el profesor Alberto Salas, hombre amable y comprensivo y, al mismo tiempo, dinámico y enérgico. Posteriormente llegaría otro gran maestro, el señor Valentín Martínez, docente de amplia experiencia, de actitudes serenas y paternal trato. Como olvidar, los chicotazos con ramas de sauce llorón, que me hacían llorar, cuando la profesora y ti mía, me aplicaba de tarde en tarde, debido a alguna mataperrada que había hecho. La profesora parece que tenía un concepto peculiar de lo que era el cariño, pues a mayor grado de parentesco, mayor severidad en el castigo.

Si físicamente Ollanta es un pueblo chico, tiene la incomparable grandeza que le otorga la calidad humana de sus pobladores, gente tal vez modesta, pero trabajadora y honrada.

La vida de la población transcurría en paz y tranquilidad, sin preocupaciones por ladrones, ebrios, ni otro tipo de desquiciados. Esta felicidad fue fruto de la educación y buen ejemplo que nos dieron nuestros padres, guiándonos por el camino del bien y el honor.

Muchos jóvenes, por las metas que nos trazamos, tuvimos que emigrar y con el invalorable y esforzado trabajo de nuestros padres, con la decisión irrenunciable, la fe inquebrantable, llegamos a la capital, para conquistarla con trabajo, con estudio. Quienes escogieron trabajar, poco a poco fueron ampliando sus fuentes de ingreso. Los otros, los que buscamos una profesión, algunos con el aporte de nuestros padres y otros buscando nuestro sustento, afrontamos situaciones difíciles, luchando contra el hambre, las incomodidades, a las cuales nos sobrepusimos con el temple y la terquedad del andino : ruwanaytaqa ruwasaqmi.

Ollanta querido, nos has dado todo lo que tienes, pero principalmente el privilegio de ser tus hijos. Sin embargo, nos separamos. Nos quedamos en la capital, alguna vez volvemos como ave de paso, solo para respirar tu aire de cariño, de pureza, de paz. Nos encontramos lejos de ti sin perder el orgullo de ser ccotos, pero también es posible que estemos lejos contradiciendo a las letras de esos viejos huaynos que dicen: Ollanta runaqa, yunka mula hina kutikuy mañayoq, o tal vez: Ripuywan wañuywan kuskallañas kanku .

Yapamanta pacha tupananchiscama waykepanakuna.

(*) Contralmirante de la Sanidad Naval, Marina de Guerra del Perú. (08 Noviembre 1928 - 04 Marzo 2007)

domingo 18 de octubre de 2009

FERIA EN LA MOLINA


Como parte de la semana ollantina, el Municipio distrital en coordinación con la Municipalidad de La Molina, organizó una Feria artesanal en la Huaca Melgarejo del distrito limeño. Acudieron numerosos artesanos ollantinos, quienes encabezados por su alcalde mostraron el trabajo de hombres y mujeres. Como fin de fiesta se presentaron distintos grupos musicales que alegraron a los numerosos concurrentes y pusieron la nota festiva al evento.

viernes 16 de octubre de 2009

CELEBRACION DE LA FANTASIA

Eduardo Galeano (*)

Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca del Cuzco. Yo me había despedido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, por que la estaba usando en no sé que aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.

Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quién una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas y no faltaba los que pedían un fantasma o un dragón.


Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba mas de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:

-Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo

-Y anda bien -le pregunté

-Atrasa un poco –reconoció

-------------------------------------------
Es una bella composición que nos muestra la inocencia de los niños, su capacidad de crear, su ilusión y fantasía que se dan a pesar de las condiciones adversas en la que vive. El niño del relato, puede ser cualquiera de los que encontramos diariamente por las calles de Ollantaytambo o en los diferentes pueblos del sur andino.

La pobreza en la que siguen viviendo miles de niños, no permite que su desarrollo intelectual, emocional y físico sea mayor, sin embargo su capacidad inventiva es grande. Crea sus propios juguetes, los frutos del eucalipto se convierten en trompos, las piedras del camino son carritos multicolores que acompañan las caminatas, con unos trazos en el suelo y unos cuantos guijarros puede jugar a la “leonera”. Los cuentos que narran, donde se mezclan la realidad y la fantasía, son dignos de figurar en cualquier libro.

Los niños son el futuro del país, pero sino les damos oportunidad de desarrollarse, si las instituciones que debían velar por su bienestar no lo hacen, ese futuro no se ve halagüeño.


(*) Eduardo Galeano, escritor Uruguayo, nacido en 1940. Es autor de varios libros los que han sido traducidos a mas de 20 idiomas, entre los cuales se encuentra “Las venas abiertas de América Latina”. El texto que presentamos y que ha sido reproducido en numerosas oportunidades proviene de “El libro de los abrazos” publicado en 1989.

martes 26 de mayo de 2009

LLAMADO A ALGUNOS DOCTORES

Odi Gonzales

La prolongada agonía y deceso de mi madre quechuahablante difirió hasta hoy mi sentir sobre el abuso contra la congresista quechuahablante Hilaria Supa.

De los quehaceres y oficios en el Perú actual –con honrosas excepciones- el del abogado y del periodista se enciman, como los más envilecidos.
Usaq sullun/feto de piojo se le llama en Runa Simi al mediocre fementido con delirios de grandeza y superioridad. Y un sujeto así, con la autoridad –a sí mismo atribuida- de un docto, encaramado en la dirección de un periódico ha insultado en la persona de doña Hilaria a quienes en el Perú hablamos la lengua materna y, por las consabidas interferencias idiomáticas -propias de cualquier bilingüismo- nos expresamos o escribimos con dificultad o errores morfosintácticos.
El erudito akakutirpa/rumiador de sus propias heces ideó en su página la ocurrencia de que el conocimiento, la cultura, provienen únicamente de la instancia de los letrados. Y más aún. Refiere que en el Perú quien habla o escribe en español es el que ‘sabe’. Por tanto, los saberes de la cultura oral -que no están en los libros- no son conocimientos. Bajo este raciocinio de Cantinflas, un PhD o un periodista abyecto, sólo por ser parte de una cultura dominante, sería holgadamente superior, por ejemplo, a una tejedora de Chinchero que en el intrincado diseño de una faja logra configurar los saberes de toda una cosmovisión transmitida mediante códigos más arcanos, y en el decurso de generaciones.
En el Perú, el conflicto escritura/oralidad, proclive al limbo cultura/barbarie es una reyerta de añejos forajidos. Persiste desde la tarde en Cajamarca, cuando un fraile letrado alcanzó al emperador Inka el objeto libro [Biblia] haciéndole saber, a través del intérprete, que allí estaba la palabra de Dios. El monarca -arquetipo del código oral- fastidiado de que ninguna dicción divina emergiera de la grafía, terminó arrojando la Biblia, por lo que sería escarnecido como blasfemo y alma negra.

Me pregunto si este ganapán del periodismo peruano le reprocharía errores de ortografía al tayta Guaman Poma si leyera un párrafo de ese prodigio Nueva Coronica y Buen Gobierno cuya configuración discursiva –grafía castellana, sintaxis quechua- devela las dificultades expresivas de un bilingüe andino:
“Desto los jueses no lo rremedia; por ser cohechados como los saserdotes y padres, se llaman dotores y lisenciados, bachelleres, maystros, no teniendo título ni derecho y no sauer letra. Esto es dezir que ay mundo al rreués, pero la justicia deue ajustar y castigar”

Ya Arguedas, incitado por la irrupción de los legendarios líderes campesinos Saturnino Huillca y Emiliano Huamantica que –en los sesentas- propalaron la congénita oralidad en sus discursos, advirtió en Llamado a algunos doctores: “Dicen que no tenemos saberes, que somos el atraso, que nos van a descabezar”.

lunes 4 de mayo de 2009

EL CUSCO Y EL QUIJOTE

Como es conocida, la relación del Perú con el Ingenioso Hidalgo Don Quijote, se inicia casi en forma inmediata a la salida de la imprenta de Juan de la Cuesta de la edición príncipe. Es así como en junio de 1606, llegan a Lima, los primeros 72 ejemplares y ese mismo año Juan de Sarria envía 9 de ellos al Cusco para ser vendidos a 4 patacones. En el mismo lote se envió un ejemplar de “Don Florisel de Niquea” de Feliciano de Silva, quien es mencionado en el escrutinio de libros que se realiza en la primera parte del Quijote y quien es padre de Diego de Silva, uno de los primeros conquistadores del Cusco.

Algunos de esos primeros ejemplares, los podemos apreciar en bibliotecas particulares y la de conventos ciusqueños.

José Gabriel Cosio fue uno de los mas fervientes cervantistas cusqueños, de el se decía que tenía por costumbre leer por lo menos una vez al año las páginas de el Quijote, escribió un pequeño texto titulado “Cervantes y el Quijotismo”. El y otros autores cusqueños utilizaron seudónimos de prosapia quijotesca, como Maese Reparos o Max Cervantino.

Luis Angel Aragón, publico dos poemarios con el mismo tema, “Canto a Cervantes y su alma ajena” e “Invocación a Don Quijote”, que de acuerdo a Angel Avendaño, son epigonales a la obra de Rubén Darío y Luis Nieto.

El poeta Washington Delgado publicó un ensayo titulado “Cervantes y el Quijote” y otro cusqueño Demetrio Túpac Yupanqui, en el 2005 publicó la primera traducción al quechua, bajo el título de “Yachay sapa wiraqucha dun Quixote manchamantan”, el cual cuenta con hermosas ilustraciones de los pintores populares de Sarhua.

También debemos indicar que en 1958 , en el Primer Festival del Libro Sur Peruano bajo la dirección de Luis Nieto, se publicó la segunda edición de la obra del arequipeño Juan Manuel Polar titulada “ Don Quijote en Yanquilandia”.

Por otra parte, el Dr. Bernardo Alborhn Alvarado, de una lejana prosapia urubambina, nos muestra la actualidad del manchego en el libro titulado “El Quijote para empresarios”, donde aplicando las diversas teorías de la administración moderna presenta a un Quijote dando consejos a los responsables del manejo de las empresas. En sus páginas podemos encontrar relaciones con la inteligencia emocional, la gestión administración, la gestión del talento humano, el marketing y la dirección empresarial entre otras. Es la muestra de una obra imaginativa aplicada a la realidad empresarial.

Entre 1779 y 1784 fue obispo del Cusco, el arequipeño don Juan Manuel Moscoso y Peralta, quien en un primer momento apoyo la rebelión de 1780, sin embargo luego mostró su disconformidad y combatió a Túpac Amaru, por lo que fue enviado a España para explicar su conducta, donde asumió el arzobispado de Granada y es en esta posición cuando, en 1795, manda edificar un palacio en la localidad de Víznar. Nada tendría de extraordinario, si es que no estuviese ornamentada con 12 pinturas murales con escenas del Quijote a escala natural, lo cual nos muestra la gran afición que el arzobispo tenía por este libro y que ya se podía notar en su estadía en el Cusco. Este palacio ha sido declarado Monumento Histórico-artístico por España y hoy es conocido como el “Palacio del Cusco”.

Como podemos apreciar, la relación del Cusco con la obra cervantina es larga y prolongada, solo esperemos que la ilustre pareja siga cabalgando por nuestros pueblos “desfaciendo entuertos” y propagando el buen decir.

QUECHUA Y CASTELLANO

En el Cusco, los idiomas que hablamos son el quechua y el castellano. En la ciudad el predominio del castellano es evidente. El quechua está subordinado y es menospreciado. En el sector rural, se sigue utilizando cada vez menos. Los más jóvenes prefieren hablar en castellano, lo hacen por que asi se sienten menos marginados, menos excluidos. Hay un sentimiento de inferioridad, de vergüenza, si solo se sabe quechua. El quechuahbalante es mal visto en la ciudad. Si embargo en los últimos años, se vienen tomando medidas con el fin de recuperar una identidad y tener orgullo de ella. En esa dirección van la publicación de textos en quechua, principalmente aquellos cuentos dirigidos a los niños de los sectores rurales, quienes aprenden a leer en su propio idioma. Se han editado textos recogidos por maestros y alumnos de diversas escuelas cusqueñas y también textos europeos, como la reciente traducción de los cuentos de los hermanos Grima, realizado por la profesora del colegio Pukllasunchis, Isabel Palomino.

En este mes de abril que celebramos a nuestro Garcilazo, quien es un clásico y un clásico al decir de muchos, es aquel a quien se cita y no se lee, debemos incentivar la lectura de sus obras y a sentirnos orgullosos como el cuando escribe “como indio natural de aquella tierra, ampliamos y extendemos con la propia relación la que los historiadores españoles, como extranjeros, acortaron por no saber la propiedad de la lengua ni haber mamado en la leche estas fábulas y verdades como yo los mamé”.

También celebramos a Cervantes, cuya obra fue traducida al quechua por el cusqueño, Demetrio Tupac Yupanqui y que si bien no tiene una difusión extensa y se le ha criticado, como a toda traducción, algunas deficiencias, es una forma de valorar nuestro quechua. Otra de las formas es la manera como la actriz huantina Magali Solier, se expresó en el acto de premiación de la película La teta asustada, donde llamó, sobre todo a las mujeres, a no tener miedo ni vergüenza de hablar en quechua.
En la medida que recuperemos el quechua, tal como lo han hecho otros grupos humanos con su lengua, reafirmaremos nuestra identidad

DOMINGO EN EL CUSCO


Fue domingo en las claras orejas de mi burro,
de mi burro peruano en el Perú ( Perdonen la tristeza)
César Vallejo

Hace unas semanas Erick La Torre, en su blogg “Crio de la Niebla”, escribió sobre la nostalgia que le invadía en las tardes de un domingo cualquiera, cuando el cielo se nublaba, se ponía gris y no había lluvia. Dice que en esas tardes su “alma se vestía de luto y una pena amarga le invadía el ser”. Al parecer este sentimiento es común a los cusqueños, cuando una tarde cualquiera, sin una labor específica por realizar, se encuentran bajo un cielo oscurecido, pero que no se decide a derramar sus gotas.

Será por que nuestro espíritu está preparado para el sol o la luvia y no para situaciones climáticas intermedias? Cuando hay sol nos sentimos alegres, dicharacheros, las ajahuasis están llenas de gente bulliciosa, pero cuando el día está oscurecido por las nubes, nos volvemos mas taciturnos, la gente en la penumbra bebe chicha y habla a susurros. Será que extrañamos la lluvia necesaria para el riego de las sementeras?. Cuando las gotas de lluvia mojan la tierra, la gente camina presurosa, se entretiene mirando el cielo e intentando pronosticar en cuanto tiempo escampará.

Las familias en las mañanas domingueras, dividen su tiempo entre asistir a la misa madrugadora de la catedral, donde pueden escuchar a las “ch’ayñas”, luego de lo cual pueden decidir en pasar a tomar un apetitoso desayuno en “El Ayllu” o ir a saborear un lechón o un caldo de cabeza al mercado. Otros acudirán al cementerio a visitar a sus muertos o irán al mercado a acopiar los alimentos para la semana; luego de lo cual pasaran a presenciar el izamiento de las banderas en la plaza de armas.

Por las mañanas también se ve pasar a algún carguyoc seguido de una banda de k’aperos, a celebrar alguna festividad patronal, donde se puede tomar, por cortesía del carguyoc, un ponche de habas o de guindas.

Luego proceden al almuerzo familiar y por la tarde pueden continuar con una reunión con parientes y amigos, asisten a una picantería o simplemente se dedican al descanso. Son muy pocos quienes se dedican a recorrer las ruinas cercanas o simplemente a caminar por las calles.

Los jóvenes, actualmente no tienen mayores oportunidades de diversión. No hay cines ni otros espectáculos con excepción de alguna tarde deportiva. El centro histórico, un domingo por la tarde, es solo recorrido por turistas, los cusqueños brillan por su ausencia. Los paseos a lugares cercanos, si bien son más fáciles por los medios de transporte que hay, no son frecuentes por la capacidad económica del cusqueño común y corriente.

Si las mañanas domingueras son alegradas por el sol y alguna banda de k’aperos, las tardes se vuelven monótonas, donde la quietud se hace penetrante, las horas se alargan y la nostalgia invade el espíritu, recordándonos a un cantor español que entonaba, “estas tardes grises del otoño, me ponen triste..”